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Al tenerlo en la mano, el acabado metálico se ve cuidado y discreto. Me gustó, aunque el tamaño requiere un pequeño momento de adaptación.
Ocupa poco, el acabado es limpio y se guarda con discreción.
Venía de usar uno parecido, pero este me ha resultado bastante más cómodo en el día a día: se coloca sin complicarse, se limpia rápido y el formato no da pereza sacarlo cuando apetece. El anterior era algo más aparatoso y acababa quedándose guardado. Aquí todo se siente más simple y controlado. Como pequeña pega, al principio tuve que acostumbrarme a la sensación del masajeador, pero fue cuestión de poco tiempo.
Lo he usado varias veces antes de valorar y mi impresión ha mejorado con el tiempo. Al principio tuve que encontrar la postura y el ritmo adecuados, pero después resulta cómodo y bastante fácil de llevar. La sensación es suave, quizá algo menos directa de lo que esperaba.
Me convenció por lo poco llamativo que resulta al guardarlo, algo que para mí era importante. El que tenía antes era más aparatoso y se notaba demasiado por la forma y el acabado, mientras que este queda bastante más sobrio y fácil de mantener fuera de la vista. El vidrio da una sensación cuidada, con buen peso, y se limpia sin complicaciones. Al principio me sorprendió un poco el tacto frío, pero se acostumbra uno rápido. No diría que sea para cualquiera si se busca algo muy ligero, porque tiene presencia, aunque precisamente eso también le da estabilidad. La impresión después de usarlo es muy buena, discreta y seria.




